Uso seguro de medicamentos: Aplicar protocolos rigurosos para la administración de medicamentos.
Prevención de infecciones: Cumplir estrictamente con las normas de bioseguridad, como el lavado adecuado de manos.
Involucrar al paciente en su atención: Facilitar que los pacientes participen de forma activa en sus decisiones y cuidados, lo cual ha demostrado reducir errores.
Uso de tecnologías predictivas: Incorporar herramientas como inteligencia artificial para anticipar riesgos como caídas o errores en la medicación.